Viernes, 7 de Marzo de 2014
Modernidad Líquida. Almudena Gallego Proyecto 3.
Edición y montaje
-Imágenes tomadas con cámara digital réflex Nikon D5000.
-Grabación en Madrid
-Audio: pista proyecto 2 paisaje sonoro
-Montaje en Premiere cs4.
-Sincronización de la sucesión de planos de vídeo con el sonido del goteo del agua, metáfora de la modernidad líquida de Bauman. El vídeo termina con la escena en la que el grifo deja de expulsar agua, por tanto todo deja de circular, colapsándose y explotando.
Herramientas de trabajo
-Cámara fotográfica Nikon D5000.
-Ordenador portátil Packard Bell.
-Adobe premiere cs4.
BASES TEÓRICAS DEL PROYECTO
Bauman: Modernidad Líquida
Durante siglos las estructuras sociales se mantuvieron estables;
los límites y estándares instaurados por las mismas eran inalterables y hasta
cierto punto también incuestionables.
La sociedad occidental estaba compuesta
por instituciones rígidas donde se valoraba lo perdurable, la unión, la
tradición y la capacidad de comprometerse a largo plazo. Instituciones sociales
como el matrimonio y la familia estaban creadas a partir de moldes que no
dejaban lugar para la improvisación. Precisamente por la rigidez de las
instituciones sociales y por la naturaleza de los valores que se enaltecían es
por lo que el sociólogo Zygmunt Bauman califica a esa época como la modernidad
sólida. La modernidad sólida y sus múltiples características
parecen tan lejanas a la actualidad donde lo característico es precisamente lo
contrario: lo efímero, lo mutable y lo impredecible.
El sociólogo polaco, catedrático emérito de las universidades de
Leeds y Varsovia, ha retratado a través de sus múltiples obras la época actual
que denomina modernidad líquida. Desde su
perspectiva la sociedad actual se encuentra desprovista de cualquier tipo de
barreras que canalicen su cauce y por lo tanto fluye libremente; en la
sociedad, como en los líquidos nada se mantiene firme y todo adquiere formas
temporales e inestables. Dadas las características que generan una perfecta
analogía con los líquidos, el calificativo de edad líquida que Bauman otorga a
la actualidad es acertado. Bauman insiste en enfrentar la dicotomía de la
modernidad sólida y la modernidad líquida contrastándola con la visión que
presenta a la posmodernidad en contraposición con la modernidad; denominaciones
distintas que expresan mismos conceptos.
La globalización invita al flujo, al movimiento, a no echar
raíces en ningún lugar, a ser ciudadano del mundo y a ser ciudadano de ningún
lugar.
Las estructuras que reemplazarían a las antiguas nunca fueron
erigidas y su lugar fue ocupado por lo líquido, lo inestable, lo frágil, lo que
espera solidificarse de nuevo o evaporarse.
Maffesoli: El nomadismo, vagabundeos iniciáticos.
El término nomadismo de Maffesoli se trata de una metáfora mediante la cual el
autor pretende señalar dos cosas.
En primer lugar, el hecho de que frente a la
tendencia moderna de asignar residencia única y permanente a los sujetos
sociales (encerrándolos en una identidad genérica, política, social, ideológica,
religiosa) aparecen hechos que por sí mismos hablan de la negativa de los
sujetos sociales a seguir adscribiéndose a identidades únicas e inamovibles. Lo
que prevalece, en opinión de Maffesoli, es la ambigüedad y el impulso hacia la
movilidad y la transgresión de fronteras, ello se expresa en el polimorfismo
de la sexualidad contemporánea, en el sincretismo religioso, en las mezclas
ideológicas y hasta en asuntos que se han interpretado sólo desde una
perspectiva económica.
De este modo, “los fenómenos migratorios no responden únicamente
a cuestiones económicas, sino también, de manera inconsciente, al deseo de
reanimación del cuerpo social, con el fin de darle una nueva alma a nuestras
sociedades que se están muriendo de aburrimiento”
Marc
Augé: No lugares.
En los espacios públicos la ciudad se manifiesta como hecho colectivo.
El sentido de los nuevos espacios públicos adquiere dimensión antropológica y
estética. Los lugares y la manera en la que las formas urbanas se relacionan
con ellos (circulación acelerada de personas) permite definir los nuevos modos
de relación del ser humano, la incomunicación del individuo a pesar de las
redes y carreteras de información, la superpoblación de la urbe y el
entrecruzamiento de producciones socioestéticas diversas que producen ciudades
metafóricas y fragmentadas en las que la dispersión de los signos de identidad
y la heterogeneidad nos convierte en transeúntes que apenas cruzan una mirada,
desfigurados, con un rostro velado, figuras del anonimato, desposeídos de identidad
por la celeridad de los desplazamientos reales o virtuales.
En la
sociedad de la masificación, donde cada individuo es anónimo, el espacio
público es un espacio protosocial, un espacio previo a lo social al tiempo que
su requisito. El espacio público, de este modo, es aquel en el que el sujeto
que se objetiva se convierte en una nada ambulante e inestable. Vaga de un
lugar a otro, sin apenas ser consciente del espacio y de las personas que le
rodean.
Durante el tránsito, las
relaciones consisten en vínculos ocasionales con conocidos o extraños, con una
interacción mínima. Las unidades que se forman surgen y se disuelven
continuamente, siguiendo el ritmo de la vida diaria. A esto hay que añadirle la
dificultad que añaden las nuevas tecnologías como whatsapp para establecer
vínculos en este contexto.
En los nuevos espacios de la indefinición, tales como aeropuertos o medios
de transporte, donde el tiempo se extiende, el viajero nunca está ni estuvo
realmente en un sitio, sino que se traslada, se desplaza. Esto deriva en los
así denominados no lugares
desarrollados por Marc Augé, en oposición al concepto antropológico de “lugar”
asociado por Mauss y la tradición etnológica 0con el de cultura localizada en
el tiempo y en el espacio.
Los no lugares son tanto las instalaciones necesarias para la
circulación acelerada de personas como los medios de transporte o los campos de
tránsito prolongado. Mientras espera, obedece al mismo código que los demás,
resgistra los mismos mensajes.
INFLUENCIAS
José Val
del Omar: Aguaespejo granadino
Primera parte del Tríptico Elemental de España
realizado por José Val del Omar y compuesto por Aguaespejo granadino, Fuego en
Castilla y Acariño galaico. Presenta sonido diafónico, patentado por Val del
Omar en 1944 y empleado por primera vez en este film.
El artista pretende que el espectador participe
de manera más dinámica en las obras.
Utiliza la simbología del agua, representando
la muerte el agua estancada y la vida el agua que fluye
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